Hay en la mazmorra una criatura ante la que incluso los grupos de aventureros más curtidos empiezan a pensar en la retirada: el beholder, una esfera flotante formada por un ojo central enorme y diez tentáculos oculares que disparan los rayos mágicos más desagradables. Y luego están las cabezas de patata para montar, en las que cambias ojos, boca y sombrero según el humor. Alguien juntó las dos cosas.
De ahí ha salido la Miniatura Potato Head Beholder de Dragones y Mazmorras Icons of the Realms, un mash-up de dos marcas que montas tú mismo. Diez tentáculos oculares esperan a ser encajados, entre ellos uno con rayo de fuego y otro con rayo eléctrico, además de tres ojos centrales de amable a furioso, pestañas, gafas, sombrero, bigote, labios rojos, lengua, unas fauces dentadas y un bolsito. Con unos pocos gestos sale unas veces un bibliotecario simpático y otras una pesadilla.
Para directores de juego con sentido del humor y para quienes quieren que alguien vigile su escritorio. Es probablemente el único beholder contra el que nadie tiene que tirar iniciativa.